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Henri
Tessier Se sabe que hay en el mundo cerca de mil seiscientos nullones de cristianos y cerca de mil millones de musulmanes. Es decir, cada tentativa de reflexión sobre el Islam y sus relaciones con las sociedades de referencias cristianas debe seguir siendo prudente, hasta tal punto las situaciones de encuentre son diversas de on lado al otro del planeta. Sin embargo la cuestióu de las relaciones islamo-cristianas encuentra un cuadro más preciso cuando se la sitúa en el tema de este coloquio, que se interesa en principio por la relación entre la Europa de tradición cristiana y el Islam. En el espacio asi definido, se presentan dos grandes situaciones, la de la cuenca oriental del Mediterráneo donde viven minorías cristianas autóctonas y la de so cuenca occidental, donde Ios cristianos son casi todos de origen extranjero. Es la relación islamo-cristiana en esta cuenca occidental la que nos concierne en primer lugar en el marco de este coloquio. Hay, ciertamente, en Europa, Alemania y Austria quienes a causa de la emigración turca miran más hacia el Islam de Turquía, pero Francia, España, Italia, Bélgica y Portugal son primeramente concernidas por sus relaciones con el islam magrebí. Es pues esta situación que yo quisiera tomar directamente en cuenta, la de las relaciones entre el Norte de tradición cristiana y el Sur musulnán en la cuenca occidental del Mediterráneo.
I. Evoluciones importantes para el futuro de la relación islamo-cristiana 1. Los prejuicios seculares que mantienen una distancia entre cristianos y musulmanes A partir de los siglos XI-XII no hay en el Magreb presencia cristiana autóctona. Los únicos cristianos del Magreb son comerciantes, cautivos o mercenarios durante ocho siglos. A pesar de los intercambios comerciales, las naciones cristianas al Norte del Mediterráneo se convienen en el adversario a combatir. Una nueva fuente de inseguridad se desarrolla cuando los colones son instalados per la fuerza, en Ias tierras musulmanas del Magreb. La independencia de los cuatro países del Magreb ha diversificado esta presencia cristiana en favor de la ampliación de las relaciones intemacionales. Pero el cristiano sigue siendo el extranjero que se puede acoger generosamente come on huésped, pero del que los responsables politicos, los predicadores y los Ulemas invitan a desconfiar. Nosotros estamos en una situacion muy diferente de la de Machrek, región donde la Iglesia, ciertamente minoritaria, es autóctona. Los cristianos allí son los descendientes directo y los herederos de un cristianismo autóctono. En el Magreb, los herederos directos de los tiempos de Tertuliano, de Cipriano y de Agustin han desaparecido sin delar herederos directos. Está es la razun de qua en esta región los cristianos son casi por todas partes mirados con distancira per la sociedad como unos extranjeros. Ellos llevan sobre sí el peso de los enfrentamientos seculares: cruzadas, persecuciones, colonización, etc. Las desconfianzas son reforzadas por las tensiones que han nacido después de la creacion de Israel durante mucho tiempo considerado come cabeza de Puente del Occidente. Es muy importante guardar presente en la memoria estos siglos de oposición. Ellos han dejado una huella muy profunda en las mentalidades colectivas, aun cuando muchos de los musulmanes magrebíes aman recordar sus relaciones cotidianas de buena vecindad con algunas familias judías o cristianas en el tiempo de la colonización. Estos prejuicios serán retomados y radicalizados por las corrientes islamistas, sobre todo en Argelia, a partir de los años 90. Pero permanecen muy presentes, incluso en los medios musulmanes que rechazan el recurso a la violencia y toman sus distancias con relación al islamismo. 2. El desarrollo del integrismo y sus consecuencias sobre la relation islamo-cristiana El desarrollo de corrientes islamistas ha agravado esos prejuleios seculares. Tomaré evidentemente come ejemplo el caso de Argelia. Se trata de una situación especifica. Pero puede permitir tener en cuenta posibles derivaciones en otros países. La búsqueda de causas del nacimiento y del desarrollo del islamismo no entra en esta perspectiva. Se puede contentarse con una definición simple y referirse a los últimos estudios a este propósito, come los do Gilles KEPPEL': "Si consideramos la modernidad como la diferenciación de los campos sociales, politicos, religiosos, culturales, etc, el proyecto de los hermanos (musulmanes) de los años 30, como de sus herederos contemporaneos, le está en oposición a la modernidad, porque funde en un mismo conjunto "total v completp" sociedad, Estado, cultura y religion, de donde todo precede."2 Para designar el islamismo, se habla a menudo de islam "politico". Esto no es suficiente. La verdadera diferencia se debería expresar de otra manera. Hay un islamismo que legitima la violencia con motivaciones religiosas y otro que se opone a esto. En el punto de partida, el islamismo violento tiene como objetivo, sobre todo, a las mismas sociedades musulmanas contemporáneas. Considera que estas sociedades han salido del islam y han caído en Ia impiedad (Kofr), o en el tiempo de la ignorancia (Djahiliyya). Los primeros adversarios de los islamistas están pues en el interior de las sociedades musulmanas. En cuanto a los cristianos, no son más que adversarios de segundo rango, exteriores a la comunidad. EI islamismo, cuando les ataca, quiere desestabilizar al Estado musulmán "infiel" y retirarle el apoyo de sus "mercenarios' extranjeros (los cooperantes) o de sus aliados (las nationes occidentales). Podemos tomar come exemplo de sus posiciones extremas contra los cristianos, el panflito difundido en Argelia despues del asesinato el 8 de mayo de 1994 de un Hermano marista y de una Hermanita de la Asunción, que trabajaban an una biblioteca pare estudiantes de liceo. "En el marco de su política de elimination de judíos y cristianos de la tierra de Islam en Argelia, llevada a Cabo por el G.I.A., un comando del grupo ha tendido, con éxito, una emboscada en la cual han sido matados dos cruzados que habían pasado muchos años propagando la corruptión en Argelia. Como consecuencia, todas las comunidad des infieles se han precipitado a condenar el atentado. El primero en hacerlo ha sido el cruzado odioso que dirige el Vaticano".3 Estas posiciones extremistas también han favorecido en Europa, la vuelta a lecturas negativas del Islam. Algunos consideran el recurso del Islam a la violencia come si fuese el unico desarrollo posible de esta religión. Pero nuestra experiencia en Argelia ha sido diferente. Los mismos excesos del islamismo violento han favorecido un acercamiento entre cristianos y musulmanes. 3. Más allá de la crisis islamista, una nueva conciencia musulmana Los excesos del islamismo violento han producido on extremecimiento de las conciencias en muchos musulmanes argelinos. Examinaremos más tarde la posición de humanistas de origen musulmán para quienes, finalmente, la religion en segunda, el primer plan del pensamiento y de la acción está reservado al compromiso por el hombre. Pero la gran mayoría de la población argelina sigue anclada en su tradición religiosa como primer lugar de las referencias y de las motivaciones. Este apego explica la profundidad de las cuestiones planteadas a la conciencia de estos musulmanes por los excesos del islamismo violento. Muchos, que habían aprobado la primera violencia, porque se orientaba contra el Estado, se han sentido profundamente desorientados cuando esta violencia golpeó a familias inocentes, o que no habían cometido más crimen que el de no tomar parte en la lucha armada contra el Estado considerado infiel. Estos musulmames están ahora más atentos a rechazar la legitimación religiosa de la violencia. Quieren seguir siendo musulmanes, pero se oponen interiormente a todo deslizamiento susceptible de conducir a la "fitna" (la division) en la comunidad. Algunos se han dedicado intensamente a encontrar las fuentes propiamente místicas del islam, sea retomando el camino de las antiguas cofradías sea buscando beber directamente en las fuentes de los grandes místicos, (Ghazali, Ibn 'Arabi, etc.). Son numerosos, también, los que tienen desde ahora la convicción de que es preciso respetar la diferencia. Aprecian el ver caminar juntos per las calles una joven con velo, dialogando con su compañera de universidad, en ropa moderna. Se felicitan del pluralismo de Ios partidos políticos, de los periódicos y de las asociaciones. En este contexto, una presencia cristiana está considerada como un elemento dal pluralismo. Algunos Ilegan incluso a admitir que en esta presencia cristiana, pudiera haber personas de familia musulmana, que han escogido personalmente el cristianismo. Vemos cómo la evolución puede tener su importancia para el future de las relaciones islamo-cristianas. El respeto del otro, en el interior de las sociedades musulmanas, se conviene también, en on respeto del otro en su identidad cristiana. Esta evolución ha sido también favorecida per el testimonio dado per at pequeno grupo de sacerdotes, religiosos y religiosas y de laicos qua han seguido fleles durante la crisis argelina; esta fidelidad ha sido percibida por cierto número de musulmanes. Para ellos desde ahora, se ha establecido una nueva relación con los cristianos. Se sienten más cercanos de ellos que de los extremistas de los grupos islámicos armados. Un testimonio será suficiente para traducir esta evolución. Me ha sido dirigido despues del primer atentado contra un religioso y una religiosa, el 8 de mayo de 1994, en la Casbah. Se inscribe directamente en la oposición al panfleto del G.I.A. ya citado: Nosotros A.B., periodista y M.M., profesor de la universidad, queremos hoy presentarle toda nuestra amistad, nuestra fraternidad en este drama que nos concierne a todos. Para nosotros y para siempre no olvide jamás que ustedes son nuestros hermanos. Cualquiera que sea la diferencia de nuestros dogmas, pensamos que tenemos al mismo Dios. Y ademas digámoslo, nosotros os amamos y esto no concierne a nadie. Una vez más, contrariamente a los asesinos, le decimos: Ustedes están aquí en su casa, los queremos y rezamos a su lado por el descanso del alma de los que han sido cobardemente abatidos. Nos atrevemos a recordarle que en Nuestra Señora de Àfrica, está inscrito por encima de la Virgen Negra: "Orad por nosotros y par los musulmanes. " Es inútil decirle cómo condenamos este acto innoble v sin ningún sentido. Que Dios nos ayude a soportar este dolor y nos apoye para vencer Ias fuerzas del mal" (A.B. y M.M.). 4. El compromiso islamo-cristiano por la dignidad humana Ya lo hemos dicho, más allá de Ios musulmanes para quienes el islam es la primera referencia, hay aquellos para quienes, siguiendo en la comunidad musulmana, el eje primero de su acción es buscar en los valores humanistas contemporáneos. En 1997, un año despues del asesinato de Mons. Claverie, obispo de Orán, una joven mujer musulmana que colaboró mucho con él, escribía a los cristianos de la diócesis para invitarles a mirar con confianza, Ia misión de la Iglesia, en un país casi totalmente musulmán. Decía esto: "La presencia de la lglesia es más que nunca vital para nuestro país, para asegurar la perennidad de una Argelia plural, pluriétnica, abierta a su prójimo, profundamente tolerante y solidaria. Existe en Argelia una "lglesia musulmana". Está compuesta de todas eras mujeres, de todos esos hombres que se reconocen en el mensaje del amor universal y su compromiso per una sociedad plural y fraterna: es más numerosa de lo que ustedes creen. En Argelia, nuestras sangres están mezcladas. Es lo que creía Pierre Claverie, él quo mezcló su sangre con la de Mohamed. Efectivamente, no hai especialmente cristianos ni especialmente musulmanes: hai la reveltación de Dios al hombre. El hombre de mañana está construyéndose, y la Iglesia de Argelia está ahi para eso. Es precisamente por eso que yo llamo a las fuerzas de Dios y del amor de Dios, en el interior como en el exterior: para quo no bajemos los brazos. Es un destine común, valores comunes que forjan esta experiencia de vida, esta sed de paz en el respeto y la tolerancia. Doy Gracias a la IgIesia por haber dejado su puerta abierta: Ella descubre al hombre nuevo. Y juntos, descubrimos a Dios. Porque Dios no es una propriedad privada". El texto que acabo de citar, de la amiga musulmana de la diócesis de Orán, recoge una experiencia quo tiene el primer lugar en las relaciones de los cristianos en Argelia con sus interlocutores musulmanes humanistas. Nuestra colaboración con esas personas está hecha de compromises en común por la dignidad humana, en los diferentes niveles donde ese combate es necesario. Podemos tomar algunos ejemplos en dilerentes campos de acción. Cuando se trata de la colaboración islamo-cristiana para el hacerse cargo de los disminuidos mentales en la sociedad argelina, el compromiso en común, cristianos y musulmanes, tiene consecuencias en varios niveles. Se trata en primer lugar, de dar a estas personas disminuidas, los medios de una vida más humana. Se trata al mismo tiempo de afirmar con hechos, quo todo ser humano tiene una dignidad inalienable. Esta afirmación es importante para las familias que, a menudo, al principio, preferían esconder el miembro disminuido del grupo. Es importante para los barrios, el grupo social, la ciudad y la nación. Esta afirmación de la dignidad humana del disminuido puede tomar su sitio en las convinciones religiosas de los dos interlocutores y recibir una expresión doctrinal y espiritual específica. Se puede decir lo mismo de los compromisos islamo-cristianos per la dignidad de la mujer. Lo que está en primer lugar no es el dialogo interreligioso, sino los trabajos a emprender pare que, poco a poco, las mujeres sean reconocidas y puedan desarrollar so dignidad en la sociedad. En Argelia, numerosas colaboraciones islamo-cristianas se sitúan en este plane, en particular gracias al compromiso de las religiosa o de los cristianos laicos. Nuestros amigos argelinos han establecido también en Europa una red valiosa de culaboración con asociaciones femeninas. En este marco, las mujeres no se sienten primero cara a cara, en dos campus diferentes, el campo musulman y el campo cristiano. El combate por su dignidad en su condición femenina establece un terreno común donde las cuestiones planteadas no son solamente las de las sociedades musulmanas, sino también los de las sociedades occidentales, y aquellas, en otro plano, posiciones de la Iglesia en este tema. Podríamos tomar como ejemplo otros lugares de colaboración islamo-cristiana. Hay el del desarrollo y, particularmente, del microdesarrollo a nivel de las asociaciones. Hay el de la libertad de prensa y de las colaboraciones en este terreno entre las dos orillas del Mediterráneo; el campo de la justicia social, at de la curación de Ias violencias, de la promoción de las relaciones entre el Norte y el Sur, etc. II. Algunas sugerencias sobre la evolución de la relación islamo-cristiana La evocación rápida de los cambios de la sociedad argelina me Ileva a proponer las conclusiones siguientes para la relación islamo-cristiana en la cuenca mediterránea occidental.
1. No minusvalorar Ios prejuicios seculares Siguen siendo importantes en las dos orillas del Mediterráneo. En Ios dos campos, algunos intentan utilizarlas para mantener la distancia, incluso la agresividad entre la orilla de referencia cristiana y la orilla musulmana. Es necesario hacer un esfuerzo de lucidez para descubrir esos intentos e inmunizar las dos sociedades contra Ios peligros que esconden para el futuro del respeto entre cristianos y musulmanes y de la paz en el Mediterráneo. No hay no obstante que imaginarse que esos miedos seculares se han superado y que la relación se establece inmediatamente más allá de dicho pasado. 2. No hacer el juego al islamismo violento El islamismo violento estuvo a punto de tomar el poder en Argelia. Esto hubiese tenido consecuencias gravisimas para la paz en el Mediterráneo. Las repercusiones de esta toma del poder sabre el equilibrio de fuerzas en Túnez y quizá más allá hubiesen sido graves. Se podría también dudar de la instrumentalización de las minorías musulmanas en Europa. La subida de tensión entre las poblaciones de origen cristiano y de origen musulmán hubiesen podido conducir a despertar odios seculares, y amenazar gravemente la paz. El islamismo violento condena en bloque las sociedades occidentales y sus propias sociedades. Es una enfermedad histórica. Hay que buscar con el resto del mundo musulmám como curar las sociedades musulmanas de esta enfermedad. Dar al islamismo violento un estatus de interlocutor, es tomar parte contra el estatus de los musulmanes que resisten al precio de su vida los excesos inhumanos de esta desviacióm ideológica.
3. Desarrollar los intercambios y Ias solidaridades reciprocas con los musulmanes que se abren al respeto del pluralismo Ya se ha dicho, la crisis argelina ha revelado la reacción en conciencia de muchos musulmanes ante el islamismo violento. Hay que desarrollar los intercambios y las solidaridades reciprocas con los musulmanes que se abren al respeto del pluralismo. El islamismo violento ha dado del islam una visión que produce perjuicio a toda la comunidad musulmana. Hay que esforzarse en encontrar la mayoría pacifica de la comunidad, para encontrarla en el respeto de su fe y en sus lazos con los valores espirituales. Es este grupo de personas quienes forman hoy la mayoría de la comunidad. Acercarse a ellos tiene la mayor importancia para el futuro. 4. No confundir el dialogo con las personas y las eventuales negociaciones con la sociedades islamistas El diálogo interreligioso no puede dar frutos más que si descansa sobre la base sólida de un compromiso real en favor de los derechos del hombre y de la construcción de verdaderas sociedades humanas. Es suficiente para comprender este punto de vista, tomar en consideración dos situaciones concretas, la de Arabia Saudita y la de Irán. No faltan personas o estructuras en esos dos países que intentan promover encuentros de dialogo interreligioso. ¿ Pero cómo se puede esperar frutos de encuentro con sistemas que han sido construidos sobre la negación multiforme de los derechos humanos? Estos interlocutores no están verdaderamente interesados en el diálogo interreligioso Pero buscan aliados, por ejemplo para obtener tal o cual resultado en una conferencia internacional. Así, por ejemplo, Ias delegaciones des asociaciones femeninas de Argelia en la Conferencia de Pekín, hace cinco años, volveron consternadas al constatar que la delegación que representaba a la Iglesia católica en esta conferencia tenóa como interlocutor privilegiado la delegación iraní. Está claro que hay que esforzarse por encontrar a cada persona humana, para buscar los medios de una interpelación reciproca. Pero cuando se trata de un encuentro con representantes de un sistema de pensamiento que no permite expresar más que la ideología oficial de su sociedad, ¿ cómo esperar una apertura recíproca? No se trata de diálogo interpersonal, sino de negociaciones entre dos sistemas. Las negociaciones son necesarias, par ejemplo con el poder sudanés, para obtener una evolución del regimen en el poder, conduciéndolo hacia el respeto de sus minorías. Pero no se trata de on diálogo interreligioso. Los sistemas no dialogan. Son Ias personas quienes dialogan. Para esto, es necesario que sean libres y puedan interrogarse sobre el sistema de pensamiento al que están ligados. Todos estamos ligados a un sistema de pensamiento. Pero hay sociedades donde el individuo no puede entrar personalmente en una interrogación sobre su sistema, bajo pena de verse excluido de la sociedad, e incluso amenazado de encarcelamiento, de exilio o de ejecución. Dejar creer que se dialoga con estos sistemas, es darles on crédito que engaña a la opinion pública y prolonga la opresión de las conciencias. 5. Privilegiar el diálogo con Ios musulmanes humanistas Hay que respetar a toda persona que se encuentra y buscar ir a dar sobre so terreno para avanzar juntos. Pero se debe escoger también el privilegiar la relación con las personas que, en el interior de su comunidad, se esfuerzan en suscitar una evolución liberadora. Par ejemplo, se puede ser conducido a hablar, con respeto, a un polígamo, como a todo ser humano si se le encuentra. Pero para el futuro del hombre, de la mujer, de la familia y de la pareja es más importante encontrar los responsables de asociaciones femeninas y acercarse a ellos en so acción par la simpatia y la solidaridad posibles. No es preciso considerar a Ios humanistas musulmanes como representantes de la mayoria de la sociedad musulmana. Pero no hay tampoco que salir al encuentro de sus adversanos tradicionales, bajo pretexto de que son más fieles a sus fuentes o su pueblo. 6. Hacerse próximo espiritualmente de Ios musulmanes que encuentran Ios caminos de so tradición mistica Sería demasiado largo establecer una reflexión sobre las confluencias y las distancias entre la mística cristiana y la mística musulmana. La belleza de algunas expresiones del patrimonio del Islam no es suficiente para llenar la distancia establecida par el tawhid (monoteismo) del Islam y el Dios-comunióm del crstianismo. No obstante hoy existen verdaderas búsquedas espirituales en muchas comunidades musulmanas. Ellas establecen proximidades que deberian estimular preferentemente el testimonio recíproco de los dos universes cristiano y musulmán en el inundo contemporáneo. Conclusión Evoluciones considerables se producen en este momento en muchas sociades musulmanas. Para acercarse a ellas en el Magreb he tomado el caso de Argelia. Está claro que Ios otros países de la región, Tunez, Matruecos, Libia, Mauritania tienen su propio ritmo y su propia problemática. No obstante las sugerencias que propongo a partir de la situación argelina me parece que tienen también su importancia para Ios otros países de la region. Lo que finalmente es importante, no es el detalle del análisis, sino la convicción que hay al Sur del Mediterráneo occidental, de decenas de millares de personas con las cuales Europa debe buscar una colaboración. Esta colaboración tiene sus dimensiones económicas, comerciales, financieras. Debe tener en cuenta las emigraciones de los países magrebíes hacia Europa. Pero yo he querido, sobre la base de mi experiencia personal, esclarecer a ciertos espiritus unas evoluciones humanas y religiosas, para fundar una relación más atenta a esta dimension de nuestras sociedades.
Réf.: "Misiones Extranjeras", n. 180, noviembre-diciembre 2000.
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