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Peter
J. Henriot, SJ * Permítanme abrir mi presentación con una provocativa cita tomada de un economista político de Uganda. "Cualquiera que tenga una pizca de integridad intelectual podrá ver que la globalización de África, o la integración de África en la economía global, desde los días de la esclavitud hasta el periodo contemporáneo de integración regida por el capital, a la hopra de un balance de costos y ganancias, ha sido desastrosa para África, tanto en términos humanos como en términos del dañno causado al medio ambiente natural de África. Raro será poder encontrar a alguien en África que hable en términos lisonjeros de los últimos 300 años, incluidos los últimos 40 desde que el primer país africano alcanzó la independencia, tanto si se habla del colonialismo como si se habla de los gobiernos que han asumido el poder desde la independencia política. Los oficiales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional que sólo ven lo malo de los políticos en los gobiernos africanos, prefieren olvidarse de que son precisamente ellos quienes han redactado los diversos documentos en que tales políticas se basan, desde una sustitución de las importaciones hacia una orientación actual hacia la exportación. También es un baremo de su deshonestidad intelectual, o del lavado ideológico de cerebro, el que no puedan ver la conexión entre globalización y pobreza en Africa". (1) Estaréis de acuerdo conmigo que es un duro juicio. ¿Pero es verdadero? Creo que sí lo es, y voy a intentar demostrar en esta exposición tanto la validez del juicio como la urgencia de la llamada a una respuesta efectiva con un esmerado análisis, una sólida evaluación ética y alternativas viables. Tengo que decir para empezar que agradezco la invitación a tomar parte en esta importante conferencia sobre "Tierra y globalización en África: Desafíos para el continente". Mi enhorabuena a quienes nos han convocado aquí en Arrupe College. Espero poder aprender de vuestras observaciones sobre la globalización. Y también tengo expectativas especiales sobre las discusiones en el tema de la tierra. La tierra es también un tema importante en Zambia donde he vivido durante los últimos doce años. Y debo advertir de paso, que, viniendo de Zambia, me alegro de tener la oportunidad de tomar parte en conversaciones sustanciosas en otro tema que no sea el de "el tercer periodo". Al asomarnos al tema de "África en la edad de la Globalización: ¿Cuál es nuestro futuro?" Quiero fijarme en cuatro puntos:
2. ¿Qué entendemos por globalización y cuáles son las raíces históricas y los elementos estructurales de este fenómeno en lo que afecta a África? 3. ¿Cuál es el impacto de la globalización en África, en términos de economía, política, cultura y medio ambiente? 4. ¿Cuáles son las alternativas a la globalización, futuros posibles, especialmente con relación a los valores de la doctrina social de la iglesia?
1. Signos de los tiempos Teléfonos móviles, desinfectante en los aeropuertos, seriales USA, y medicamentos contra el SIDA. He aquí cuatro signos de los tiempos de la globalización que observé cuando pasé unos días en Harare la semana pasada. Primer caso: En Harare casi me atropella una conductora mientras hablaba con su móvil sin darse cuenta de mi intención de cruzar la calle. Es posible que a través de su teléfono móvil estuviera estableciendo una conexión entre Mount Pleasant y Abonadle, o entra Harare y Bulawayo, o entre Zimbabwe y Zambia. Pero también es posible que estuviera estableciendo una conexión personal o de negocios con Londres, Moscú, Nueva York, Tokio o Delhi. Al menos para algunos zimbabwenses el teléfono móvil ha globalizados sus familias, sus negocios, sus vidas. Segundo caso: Al salir de Lusaka en un vuelo de Air Zambia observé con curiosidad el disgusto de los pasajeros que salían de un avión de British Airways procedente de Londres que se vieron obligados a pisar sobre una alfombra con un fuerte olor a desinfectante. Leí en el Herald que la "globalización podría significar que la glosopeda que afectaba al ganado en Inglaterra podría llegar pronto a Zimbabwe!" ¡Creíais que vuestros problemas agrícolas se limitaban solo al tema de las tierras ! Tercer caso: He advertido que Zimbabwe tiene los mismos programas de TV que Zambia ha adquirido hace poco, ofrecidos por una firma llamada "African Broadcasting Network". Pero me di cuenta, estoy seguro de que también vosotros, de que no hay nada de "Africano" en tales ofertas, solamente operetas USA como "Passions", sit-com (comedias de situación) como Cosby e incluso publicidad USA. Globalización parece haber significado incluso una nueva definición de "Africano" al menos para la "African Broadcasting Network". (Me dijo un amigo mío de Zambia que se sentía insultado por la ABN, y suponía que no era el único que reaccionaba así). Cuarto caso: En gran parte, la discusión sobre la plaga de VIH / SIDA aquí en Zimbabwe (y también en Zambia, Sudáfrica y muchos otros lugares en el continente) se ha centrado recientemente en la disponibilidad de los medicamentos de "terapia triple" que se han desarrollado recientemente. Estos medicamentos tienen un precio prohibitivo para la mayoría de los africanos si se adquieren en la principales compañías farmacéuticas del norte, pero serían más baratos si se importaran de India o de Brasil. Pero ya sean caros o baratos — es decir, determinantes de la vida o la muerte para los africanos — depende, en nuestro mundo globalizado de hoy, de las políticas y decisiones de la Organización Mundial del Mercado y sus estados miembros más poderosos, que, por supuesto, son el cuartel general de las industrias farmacéuticas más importantes. Contactos de negocios, problemas agrícolas, posibilidades para el ocio y elecciones médicas de vida o muerte... en la era de la globalización, ¿cuál es el futuro para África?
"Globalización" es uno de los términos más ampliamente usados y menos claramente definidos en el discurso político y económico de nuestros días. (2) Con la esperanza de reducir nuestra discusión de hoy a unos límites manejables, me permito sugerir algunos términos que describen distintas dimensiones de la conexión entre naciones y pueblos en nuestro globo:
interdependiente: países están conectados en distintas maneras de manera que su existencia está íntimamente relacionada.
Otra lista de descripciones podría ser ésta:
Quiero usar el término "globalización" para referirme a el fenómeno de la creciente integración de estados nación a través de los intercambios económicos, configuraciones políticas, avances tecnológicos e influencias culturales.
Estos son hoy los factores de la globalización. Pero antes de ver cómo experimenta Africa la globalización hoy, es muy importante advertir que ésta es la cuarta etapa de penetración en el continente desde el exterior por parte de fuerzas que han tenido consecuencias sociales negativas en el desarrollo integral de los pueblos de África.
Es importante identificar las estructuras que forman los cimientos de la globalización, como la experimentamos, y que dirigen su futuro desarrollo. De lo que ya he dicho al delinear los elementos de la definición se desprenden ya algunas. Voy a comentar sobre unas pocas de las estructuras más importantes y en la siguiente sección hablaré sobre su impacto en África. La primera estructura es ideológica. Tal como se la experimenta hoy la globalización es, en su dirección principal, una encarnación del neo-liberalismo. (5) En su postura más extrema, esta ideología es una especie de "fundamentalismo económico" que concede un valor absoluto a la operación del mercado y subordina a este mercado libre sin restricciones la vida de la gente, la función de la sociedad, las políticas de gobierno y el papel del estado. Las políticas neo-liberales apoyan el crecimiento económico como un fin en sí mismo y usan los indicadores macroeconómicos como los baremos primarios de una sociedad sana. Asume un carácter casi religioso, donde la avaricia se convierte en virtud, la competencia en mandamiento y los beneficios una señal de salvación. A los que disienten se les despide como no creyentes en el mejor de los casos o como herejes en el peor. Los problemas en el funcionamiento de esta ideología — aún problemas tan masivos como el colapso experimentado hace unos años por las economías de Asia — se miran no como "pecados mortales" sine como mera "caída en desgracia" que merece más práctica penitencial de los ejercicios exigidos por la ideología. (6) La segunda estructura es flujo de capital. Aun ante del comercio de bienes básicos y servicios el mayor componente, con mucho, de la globalización es el movimiento de dinero a través de las fronteras. Se trata de capital desconectado, dinero manejado institucionalmente, que se mueve a la velocidad del clic de ratón de un ordenador, colocando dinero en una situación para beneficios rápidos, y retirándolo con la misma velocidad para un beneficio asegurado. Los serios problemas experimentados por los "Tigres Asiáticos" se debieron en gran manera al movimiento rápido y sin control del capital. La tercera estructura es el mercado, normalmente bajo la guía del credo de "mercado libre". A causa de los avances tecnológicos en las comunicaciones y el transporte los bienes producidos en un país se mueven rápidamente a otros, con frecuencia en detrimento de modelos de producción tradicionales en el segundo país. Podemos pensar simplemente en el declive de la industria del automóvil en Estados Unidos a consecuencia de la competencia del Japón. La relaciones comerciales pueden ser "libres" pero si son "justas" o no depende de los factores de poder, tamaño, experiencia, habilidades, etc. Y en nuestro mundo de hoy, estos factores son muy a-simétricos en la distribución y utilización. La cuarta estructura es cultural. Todos hemos oído hablar, y también experimentado, del "imperialismo cultural", la imposición de valores y estilos de vida por parte de las fuerzas dominantes. Un comentarista se ha referido al proceso contemporáneo de globalización como el nacimiento del "McMundo" — una integración cultural de música rápida (MTV), ordenadores rápidos (MacIntosh) y comida rápida (McDonald's). (7) El imperialismo cultural no es un fenómeno nuevo pero toma proporciones alarmantes cuando está movido por las nuevas tecnologías y la facilidad de obtener beneficios en la dinámica de la globalización. Un economista jesuita, amigo mío, Xavier Gorostiaga, que trabaja en Nicaragua se refiere al "predominio de la geocultura sobre la geopolítica o la geoeconomía".(8) Los valores culturales tradicionales como familia, comunidad, respeto a la vida, hospitalidad, etc. se encuentran con una violenta confrontación y entran en batalla desigual con los valores comunicados transmitidos a través de la música, películas, videos, televisión por cable y satélite, publicidad y las figuras idolizadas del deporte y el entretenimiento de occidente. La quinta estructura es política. Puede sorprender que la mencione en último lugar puesto que mi especialidad es de ciencias políticas. Lo hago a propósito para resaltar el hecho de que la estructura ideológica, las estructuras económicas del flujo de capital y del comercio y la estructura cultural son hoy más influyentes que la estructura política. Con el final de la Guerra Fría se ha operado un cambio significativo en las estructuras geo-políticas configuradas por el conflicto Este-Oeste. Un mundo bi-polar ha cedido el paso a un diseño para un "Nuevo Orden Mundial" (propuesto hace diez años tras la Guerra del Golfo). Pero las dimensiones políticas de este nuevo orden están sujetas a las influencias económicas de la disponibilidad de mercados, recursos accesibles y disposiciones tecnológicas. El punto señalado hace unos años por el Papa Juan XXIII de que el desarrollo de las relaciones económicas globales ha superado el desarrollo de las estructuras de gobemabilidad política para promover el bien común global' tiene hoy más validez que nunca. 3. Impacto de la globalización en África ¿Qué significa todo esto para África? Volviendo al título de este trabajo, "¿Cuál es nuestro futuro en esta era de globalización?" ¿Es adecuado el juicio tan duro de Yash Tandon, que he citado al comienzo, que en realidad hay una fuerte conexión entre globalización y pobreza en África? Hemos de comenzar por caer en la cuenta de que hay "muchas Áfricas". Por hablar sólo del Africa sub-sahariana, lo que puede suceder con los "super-poderes" africanos como Nigeria y Sudáfrica, puede de algún modo ser notablemente distinto de lo que pueda suceder en Zambia o en Zimbabwe, Tanzania o Gabón. Por eso tengamos cuidado con las generalizaciones — son tendencias que tienen sus excepciones pero sin embargo marcan pistas generales. Y yo creo que estas líneas generales, si no se las altera, no son nada favorables para los setecientos millones de personas del África sub-sahariana. Voy a mencionar solamente tres de las que considero consecuencias más importantes: el abismo creciente entre pobres y ricos, la creciente marginalización y la creciente amenaza al medio ambiente. La primera cosa a considerar es el abismo creciente entre los países ricos del norte y los países pobres del sur, con enfoque particular hacia África. La prosperidad económica traída de la mano de la industrialización, las innovaciones tecnológicas, mercado a inversiones, etc., no se ha experimentado de hecho ampliamente en África. Vayan unas cuantas observaciones empíricas para demostrarlo. De los 64 países listados en el informe del Banco Mundial en el 2000 como "de bajos ingresos", 38 están en África. (10) Esta escala está basada en estrictos cálculos económicos del PNB per cápita. De los 35 países listados como de "bajo desarrollo humano" por el informe del año 2000 de UNDP, 27 son de África.(11) Esta escala tiene en cuenta cálculos sociales tales como la expectativa de vida y la alfabetización, que revelan el aspecto humano del desarrollo. Que esta situación ha empeorado en la era de la globalización lo demuestra el hecho de que la media de crecimiento anual del PNB per cápita entre 1990 y 1998 ha crecido así en los 43 países sub-saharianos:
Puede que estén familiarizados con la expresión "economía de la copa de champán" una imagen del globo que emerge de los Informes sobre el DesarroIlo Humano de UNDP que documentan que el 20% más rico de la población mundial recibe el 86% del ingreso global, mientras que el 20% más pobre recibe solamente el 1 %.(13) Esta es la imagen de un globo en el que la inmensa mayoría ocupa solamente la parte más estrecha del tallo de la copa mientras que la diminuta minoría rica disfruta de la ancha cavidad de la copa de la afluencia. ¡En esta copa de champán, ya sabemos donde se sitúa a la mayoría de los africanos! Aunque ya sean conocidas vamos a repetir unas cifras:
Segundo, la actual estructuración de la globalización crea una creciente marginalización de África en el proceso mismo de integrarla en la economía global. Porque existe una patente disparidad entre ricos y pobres en to que se refiere a oportunidades ofrecidas en el comercio, inversiones y tecnología. Las cifras que cito se aplican a todo el mundo, pero recordemos que,cuando se habla de "los más pobres", la mayoría de los países pobres están en Africa.
Hablando de Internet, para adquirir un ordenador en Zambia haría falta el salario completo de cuatro años de un maestro de escuela, pero menos del salario de un mes de un maestro de EEUU. Esta marginalización ha crecido dramáticamente en los últimos años y no da señales de disminuir. Como comentaba el informe de UNDP de 1999: Algunos predecían convergencia. Pero la última década (la década de la globalización más intensa) ha demostrado una creciente concentración de los ingresos, los recursos y la riqueza entre las personas, corporaciones y países.… Estas tendencias no son las consecuencias inevitables de la globalización — pero han precedido al modo de gobierno global para repartir beneficios.(16) Una tercera observación se refiere a la creciente amenaza al medioambiente para África que se deriva de un aspecto particularmente preocupante de la globalización, el fenómeno del calentamiento global. Como ya se sabe este fenómeno se debe sobre todo a las emisiones de dióxido de carbono de los automóviles, plantas eléctricas e industrias que, por supuesto están concentradas de manera primordial en los llamados países desarrollados. Hace poco leí un informe enviado el mes de febrero por el Programa del Medioambiente de las Naciones Unidas, con sede en Nairobi. Hablaba en términos que asustan del impacto del calentamiento global en África, con crecientes niveles de enfermedades, hambruna y pobreza. Por ejemplo: Lluvias muy intensas, al estilo de los monzones, y temperaturas en alza favorecerán la procreación de los mosquitos transmisores de enfermedades, permitiéndoles prosperar a más altura. Temperaturas más altas, lluvias más intensas y cambios en las variantes climáticas facilitará que los insectos transmisores de enfermedades infecciosas se multipliquen y extiendan su radio de acción. El informe cita que los casos de malaria en las zonas altas de Ruanda se han incrementado en un 337% en años recientes y el 80% de este incremento está relacionado con los cambios en la temperatura y en la precipitación que han favorecido las condiciones de reproducción del mosquito portador de la malaria. También en Zimbabwe se detecta esta relación.… El cólera que se transmite por el agua y los alimentos podría agravar los problemas de salud en muchas partes del mundo incluida África. Los científicos dicen que durante "El Niño" de 1997-1998 las excesivas inundaciones causaron epidemias de cólera en Djibuti, Somalia, Kenia, Tanzania y Mozambique. [Yo puedo añadir que también en Zambia]. Hay evidencia de que El Niño, ese amplio fenómeno climático natural que puede producir inundaciones y sequías én muchas partes del globo, se esta produciendo con más frecuencia como consecuencia del calentamiento global.(17) El informe continúa ofreciendo otros datos y análisis aún más inquietantes, pero nosotros, aquí en el África Austral conocemos bien la historia de luchar con sucesivas sequías a inundaciones. Podréis decirme que de estos efectos se ha de culpar a la naturaleza y no a los humanos. Pero bueno será que recordemos que el calentamiento global sí está conectado a la globalización de las fuerzas económicas que se desarrollan sin preocupación por la ecología y de las fuerzas políticas que las apoyan. Hemos tenido una prueba clara de ello en fechas recientes cuando el presidente de los EEUU George Bush ha rechazado de plano los acuerdos de Kioto para limitar las emisiones dañinas. Hay otras dimensiones del impacto de la globalización en África que podría mencionar, tales como el comercio de armas (al que el Sínodo para África califica de "obsceno"), el comercio del sexo, el comercio de la droga, la carga sofocante de la deuda externa que sólo se alivia parcialmente a través de programas defectuosos como la iniciativa de las Naciones Pobres Fuertemente Endeudadas (HIPC), las peligrosas dimensiones de las patentes de "propiedad intelectual" de la Organización Mundial del Comercio, la imposición continua de durísimos programas de ajuste que no promueven un desarrollo humano a largo plazo. (Al Programa de Ajuste Estructural en Zambia se le llama, por su siglas en inglés SAP "starve African people" [matad de hambre al pueblo africano] o "stop all production" [detened toda producción] o en la lengua Nyanja "satana ali pano" [aquí está el demonio]). Limito mis comentarios a los impactos que se pueden describir como la creciente sima entre ricos y pobres, la marginalización creciente por medio de la estructuras de comercio, inversiones y tecnología y la creciente amenaza al medioambiente. Admito que he dibujado una imagen más bien tétrica de estos impactos y alguien podría decirme. "Pero tendrá que haber seguramente algún aspecto positivo de la globalización". Supongo que sí pero tendrán que invitar a otro para que presente esta otra cara de la imagen. Puede que alguien en las discusiones de hoy sea capaz de presentar esa otra cara. Por mi parte siento decir que veo demasiados aspectos negativos en mi vida como pastor en una parroquia pobre de las afueras y en mis estudios en el JCTR como para ofrecer to que se pudiera considerar como una imagen más "equilibrada". 4. Alternativas a la globalización desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia Mi análisis del impacto de la globalización en África, en la gente de África, puede que sea negativo; pero puedo ofrecer algo positivo en lo que se refiere a alternativas para la orientación, la operación y el resultado final de la globalización. La razón es que yo, tanto desde la perspectiva de analista político como de activista de estrategias estoy muy influenciado por la doctrina social de la Iglesia. ¡Y no siento ningún reparo cuando tengo que hablar de esta doctrina! (18) Creo que la doctrina social de la Iglesia — tal como se encuentra en la Escritura, en los escritos de teólogos antiguos y contemporáneos, en las declaraciones de los papas, los concilios, los sínodos, cartas pastorales regionales y nacionales, y en la vida de las buenas personas en todas partes — ofrece una vision y sugiere unas estructuras que pueden crear alternativas a lo que estamos experimentando hoy. Vaya una palabra sobre alternativas. Se atribuye a Margaret Thatcher la frase TINA: "There are no alternatives" [No hay alternativas] (Se refería a perspectivas respecto al mercado libre). Pero yo — y conmigo millones o miles de millones — preferimos la frase TAMA "There are many alternatives" [Hay muchas Alternativas] Porque ¿hemos de aceptar que la globalización es "inevitable"? Para contestar a esta pregunta hay que establecer una distinción imponante entre:
Para influenciar las opciones subjetivas creo que es necesario seguir un triple camino (sugerido en otro contexto por un especialista en doctrina social de la Iglesia en Estados Unidos, (J. Brian Hehir) que incluye
Trabajar con la globalización significa utilizar las fuerzas objetivas que en verdad pueden beneficiar a la humanidad. Por ejemplo, en mi trabajo en Zambia por la justicia social, me beneficio de Internet, aunque soy consciente de que formo parte de una pequeña minoría de privilegiados en Africa, sobre todo en Zambia. Confío que estoy usando esta ventaja en beneficio de otros. Trabajar contra la globalización supone el hacer el análisis crítico necesario para denunciar sus consecuencias en contra del desarrollo y luchar para enfrentarse a los actores, individuales, políticos o corporativos, que promueven tales consecuencias. Se ha dado mucha publicidad en los últimos meses a las demostraciones que se llevaron a cabo en Seattle, Washington D.C., Praga, Davos y en otro lugares por parte de las fuerzas "anti-globalización". Conozco a muchos que están envueltos en tales demostraciones y la pane más importante, y con más fuerza, de su confrontación no ha sido la violencia esporádica sino el análisis constante. Trabajar hacia la globalización es ofrecer las alternativas, las estrategias y tácticas que han de configurar nuestro futuro, no sólo en África sino también en todo el mundo. A mi entender, la doctrina social de la Iglesia ofrece una visión y sugiere las estructuras que pueden ayudar en los tres frentes. Voy a ofrecer un entramado de tres variedades de globalización que incluye la visión y las estructuras que tiene algún significado en el África de hoy. Globalización de la solidaridad: Este es un contra-énfasis, un énfasis contra-cultural, a las estructuras que mueven hoy la globalización. Lo resume Juan Pablo II en su mensaje del Día Mundial de la Paz en 1998 cuando aboga por "una globalización en la solidaridad, una globalización sin marginación". La solidaridad también se puede expresar en un precioso proverbio africano "Yo soy porque nosotros somos; nosotros somos porque yo soy". Mi existencia personal, mi identidad, mi valor se da sólo dentro de la comunidad; y por otro lado, la función y la belleza de la comunidad sólo es posible con mi contribución personal. Solidaridad significa, especialmente en los escritos de Juan Pablo II, ser consciente y preocuparse, acciones y programas. Es la expresión contemporánea de compromiso con el bien común. Es una respuesta al reconocimiento que el desarrollo verdadero es no solamente de toda la persona sino también de toda la persona dentro de la comunidad. Es esta una visión que contiene los valores sociales cimentados en la dignidad fundamental de la persona humana. Esta solidaridad de la globalización significaría una globalización con
¿Dónde se encuentra esta lista de valores tan elocuente en el cuerpo de la doctrina social de la Iglesia? De hecho se encuentra en muchos sitios, pero precisamente esta lista se encuentra en la segunda página del Informe sobre el Desarrollo Humano del UNDP de 1999. Y es algo que me impresiona. Una instancia secular como UNDP se encuentra en su salsa hablando el lenguaje de los valores que ordinariamente asociamos con la doctrina social de la Iglesia. ¡Nos de semos sentir igualmente eñ nuestra salsa! Porque esto es esencial para promover alternativas: tener una visión alternativa y promoverla sin cejar. Globalización de la preocupación: Se trata simplemente del valor que acentúa la prioridad de la persona sobre los beneficios, el trabajo sobre el capital y la cooperación sobré la competencia. Esta es una expresión del énfasis central en la doctrina social de la Iglesia, la opción preferencial por los pobres. Un jesuita moralista ético, David Hollenbach, defiende que los bienes públicos globales tales como la sostenibilidad del medioambiente, la protección de la transmisión global de enfermedades contagiosas y la promoción de la paz y la estabilidad tanto a escala nacional como internacional son bienes que no se puede espera que se produzcan en intercambios del mercado libre. Según Sollenbach estos bienes "Son también globales y públicos en el sentido de que cualquier nación particular sólo puede disfrutarlos cuando otras naciones también los disfrutan en alguna manera directamente proporcional. Un individuo participa de un bien público global precisamente porque esa nación es parte del todo global en el que está presente ese bien".(20) Reconocer esto fortalece nuestra crítica de la ideología del mercado libre, ya que los mercados libres no producen bienes globales. Como comenta un profesor de ética: "El mercado libre es potencialmente un servidor útil, aunque con toda certeza es un mal amo". (J. Philip Wogaman) Esto significa que la globalización de la preocupación es un requisito previo para el bienestar de todos. En la globalización de Africa es con toda certeza un requisito para la supervivencia. Globalizacióh desde abajo. Esta frase centra nuestra atención en el hecho de que el desarrollo humano integral, el desarrollo humano sostenible, depende más de una relaciones humanas armoniosas a nivel local que de la organización y operación de estructuras políticas nacionales o internacionales que no rinden cuentas o de un mercado libre sin cortapisas. Un fallo fundamental de la globalización, especialmente como se experimenta en África, es que no está arraigado en la comunidad sino estructurado desde arriba de acuerdo con leyes económicas abstractas. Para contrarrestar esta situación de manera creativa hace falta implementar lo que la doctrina social de la Iglesia llama subsidiariedad. Se trata de construir, a nivel local con la participación de la gente, las estructuras necesarias para el desarrollo. Es obvio que una de las estructuras es un gobierno nacional fuerte. La doctrina social de la iglesia ciertamente no apoya la llamada del neo-liberalismo a que se retire el estado de sus deberes de promover el bien común.(21) Es verdad que países con estructuras políticas fuertes, arraigadas en democracia real, se pueden defender más fácilmente contra la presión y las crisis de la globalización que los estados débiles a ineficientes o incluso estados fuertes que carecen de apoyo público. Creo que esta verdad tiene lecciones que enseñar hoy tanto para Zambia como para Zimbabwe. Más aún, mucho (aunque no todo) de la reciente explosión mundial en la llamada sociedad civil, actividades de la Organizaciones No Gubernamentales (ONG), es una expresión de este esfuerzo por construir la globalización desde abajo. El movimiento de las mujeres, la defensa de los derechos humanos, plataformas medioambientales... tienen fuertes redes internacionales de, grupos locales. Dos campañas recientes han tenido un impacto significativo en Africa como ejemplos de globalización desde abajo: la campaña contra las minas personales y la campaña del Jubileo 2000 para la cancelación de la deuda externa. El hecho de que estos dos temas tremendamente complejos y difíciles se hayan colocado a la cabeza de la preocupación global es un tributo a los amplio esfuerzos a nivel local. 5. Conclusión: el futuro de la globalización para África El problema con la globalización es que simplemente es un tema demasiado global, demasiado grande. Todavía tengo otras 20 ó 30 páginas de análisis que dejaremos para otra ocasión. Al tratar de la globalización en África he procurado presentar algunos Signos de los tiempos, esbozar algunos puntos para una definición, historia y estructuras de la globalización, analizar su significado para África hoy y sugerir algunas alternativas a seguir tanto en nuestro análisis como en nuestras acciones, basados en las perspectivas desde la doctrina social de la Iglesia. Voy a terminar con una elocuente cita de Mahatma Gandhi, que data del principio del siglo pasado. Decía: "No, quiero que mi casa quede encerrada entre murallas y mis ventanas tapadas. Quiero que las culturas de todas la tierras soplen alrededor de mi casa con la mayor libertad posible. Pero me resisto a que ninguna de ellas me derribe". (22) Sólo he vivido en África durante doce años y la mayoryarte de ese tiempo en un país, Zambia. Pero siento muy profundamente que Africa, que vosotros los africanos, también os resistiréis a ser derribados por los vientos de la globalización. Por eso os digo: permitid que vuestra casa esté abierta, sed hospitalarios. Pero que sea vuestra casa, vuestro futuro. Esa es mi esperanza y mi oración, esa es vuestra tarea y vuestro desafío. Tradujo: Juan José Alarcia
Notas *Presentado en Arrupe College, Harare, Zimbabwe, 31-03-2001. ** Peter Henriot, jesuita, dirige el Centro Jesuits de Refléxion Teológica en Lusaka (Zambia). Coopera con la Comisión Católica de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Zambia y es profesor de Doctrina Social de la Iglesia en el Seminario Mayor de Lusaka.
Ref.: "Misiones Extranjeras", n. 186, noviembre-diciembre de 2001.
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