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Leonel
Narváez Gómez, IMC Introducción
No
hay futuro sin perdón y sin reconciliación. Esta frase de Desmond
Tutu bien resume el mensaje de esta reflexión que nos ocupa hoy. No
basta con resolver militarmente o negociadamente los conflictos. Incluso
con las más efectivas acciones policiales o con los mejores acuerdos
oficiales, la paz de nuestras ciudades y de nuestros pueblos es todavía
frágil y quebradiza. La paz es mucho más que el silencio de los fusiles.
La paz es sanar el corazón! Paz es lograr la reconciliación de las
víctimas y de los victimarios de tal modo que ambos vuelvan a la vida
normal que tanto desean, recobren significado de vida, seguridad y
capacidad de re-socialización.
Desafortunadamente,
por siglos, el perdón y la reconciliación (P/R)
[ii]
han sido temas
relegados al mero espacio de la religión, de la teología y de la ética
personal y así la humanidad por siglos, se ha privado de una poderosa
herramienta psicoterapéutica, social y espiritual para lograr paz
estable y sostenible. En los últimos años, por fortuna, el P/R gradualmente
ha ido ganando espacio en la política, la diplomacia, y en fin, en
el esfuerzo de construir democracia, seguridad y convivencia.
Hace algunos meses, la revista
The Economist traía en la
portada el siguiente título: ‘Does Inequality matter?’ La destrucción
de las Torres Gemelas y el trágico evento en el Club del Nogal en
Bogotá, dan la poco deseada respuesta: la elíte política del mundo
deberá responder seriamente al problema de la pobreza sistémica de
muchos pueblos, si quiere resolver el problema de la globalizción
de la violencia y del terrorismo en el mundo.
Esta reflexión le apunta por lo mismo, a dar algunos argumentos para
validar y recuperar la práctica del perdón y la reconciliación como
elementos indispensables en la construcción de una cultura de paz.
Inicialmente me referiré a algunos
elementos teóricos del perdón y reconciliación y luego, presentaré
brevemente algunos principios prácticos de una experiencia que se
adelanta con éxito en Colombia y Brasil: las Escuelas de Perdón y
Reconciliación (ESPERE).
Freud
en su famosa obra Mas allá del
principio del placer (1920)
y Konrad Lorenz en Acerca
de la agresión (1961)
[v]
, afirman que la violencia es innata a todos nosotros.
Lorenz sostuvo que la violencia es causada por esos “ instintos innatos
programados” que Freud los resumió en Eros
y Tanathos como las principales fuerzas psicodinámicas
siempre en lucha por el control del ego. Como medio para controla
la violencia, Lorenz propone el conocimiento de la evolución, la creación
de amistades genuinas, el control del crecimiento de la población
y la práctica de ejercicios atléticos. Freud, en cambio, subrayó la
importancia del crecimiento individual y de la reflexión. Darwin
por otra parte, habló de la violencia como resultado de la lucha de
las especies y Marx más bien, en su filosofía dialéctica predicó que
la violencia era el resultado de la lucha de clases. Para Darwin era
necesario un ajuste genético en las especies y para Marx, la mejor
solución era el gobierno del pueblo. En
dirección diferente se van Wrangham y Peterson
[vii]
, los cuales aprovechando de su vasta experiencia
con primates en África, concluyeron que la mentalidad violenta de
los machos ha prevalecido sobre la ternura y el cuidado de las hembras
simplemente porque a través de la selección sexual, los primates han
desarrollado una insaciable búsqueda de poder, lograda solo a través
de la agresión. Extrañamente, algunos chimpancés hembras (entre ellos
los Bonobos del Congo) lograron, según estos autores, sobreponerse
al instinto del poder y desarrollaron un estilo de vida mucho más
cooperativo y pacífico. Se tendería a concluir entonces, que potenciando
los valores femeninos sería suficiente para frenar la violencia y
la agresión. Por culpa de estos machos
diabólicos, la humanidad está condenada a vivir en medio del conflicto
y el sufrimiento. En
tiempos más recientes, algunos biólogos han reclamado de nuevo el
determinismo genético, insistiendo
que el cerebro humano (a través del sistema límbico) viene
ya programado para la agresión violenta que se explota según los
niveles de testosterona
[viii]
. Estas
teorías deterministas tienen opositores fuertes. En 1986, 20 científicos
de avanzada produjeron el bien conocido documento de Sevilla sobre
la violencia, en el aseguran que no existen instintos agresivos o
instintos de violencia
[ix]
. La agresión se aprende
[x]
a través del sistema de premio-castigo que aplica
el medio social actual. Una
de las teorías más aceptadas
[xi]
parece ser la teoría que combina constitución con
construcción. Rousseau por ejemplo, pensó que su pacífico noble
salvaje se volvió salvaje en contacto con la civilización. Para
Young, May y otros, la violencia es a la vez parte de la condición
humana pero también es creada y controlada por la cultura. La violencia
ocurre cuando la gente está apabullada por sentimientos de impotencia
ya que sus necesidades básicas de autoestima, identidad, reconocimiento,
le han sido negadas. La violencia y la agresión normalmente se expresan
a través de reacciones físicas cuando la expresión de otras formas
de poder interno han sido negadas (el poder ser, el poder de autoafirmación)
[xii]
. Estas ideas habían sido ya desarrolladas tiempo atrás por John Burton primero y luego por Herbert Kelman, quienes son hoy en día autores del método de las necesidades humanas como método para resolver los conflictos étnicos [xiii] . Con
frecuencia se olvida que la paz es algo que se aprende, que exige
ejercicio, disciplina y esfuerzo.
No es algo que se impone con la fuerza militar o policiva.
Galtung desarrolló el esquema de los tres principales conceptos de
paz: peacekeeping, peace-making
and peace-building
[xvi]
. Peacekeeping
y peace making son estrategias a corto plazo que casi siempre implican
intervención armada, mientras
que peace building es una
estrategia de largo plazo en la que Galtung enfatiza el valor del
P&R como importantes métodos para resolver la violencia. Desafortunadamente
en casi todos los procesos de paz, poco se le tiene en cuenta y no
es para nada una prioridad
[xvii]
. Algo
similar ocurre en la Historia
de la Guerra del Peloponeso de Tucidides. El trata de demostrar
la irracionalidad de la venganza pues la violencia se alimenta de
la venganza y la venganza se alimenta de la violencia. Por eso, aconsejan
que es necesario detener la venganza a tiempo subyugando la memoria
de las ofensas pasadas a la esperanza de las bendiciones futuras.
[xix]
Recuperar esta sabiduría se hace indispensable
para una nueva cultura de paz y para la prevención de la violencia.
[xx]
En
la tradición cristiana primitiva, P&R tenían un papel central.
Sin embargo, con la institucionalización de la Iglesia, el P&R
quedaron relegados a una práctica vertical con Dios solamente, perdiéndose
así toda la dimensión horizontal del pecado. Nos enseñaron entonces
a reconciliarnos con Dios pero nos olvidamos de cómo reconciliarnos
con los hermanos. Como subraya Kagan “el concepto de perdón necesita escaparse de
la cautividad religiosa y entrar en la fila de las virtudes políticas...y
del crecimiento humano normal”
[xxi]
. Perdón y reconciliación son hoy en día temas de
frontera de la ética y de la política.
En las relaciones sociales nada hay más natural que la venganza
pero al mismo tiempo nada menos social y políticamente inadecuado.
Se hace necesario, comenzando por las realidades de nuestras ciudades,
recuperar este capital social y político de la sociedad.
[xxii]
El
psicólogo clínico Worthington hace un análisis interesante de todo
las emociones que se relacionan con lo que él llama “no perdonar”:
rabia, miedo, odio, enojo, venganza.
“No perdonar” es una emoción compleja que empieza con
un miedo condicionante y sigue con la manipulación cognoscitiva
del continuo pensar sobre el evento original que reproduce el miedo. El recuerdo continuo (el replay cognoscitivo)
tiene respuestas inmediatas en los músculos faciales, músculos del
esqueleto, vísceras, hormonas, neuroquímicoss, y en fin, el flujo
de sentimientos
[xxiii]
. El no-perdonar, según la
psicoanalista Anna Freud, consiste en un mecanismo de defensa que
hace que la víctima busque control “asumiendo la conducta violenta
o amenazante del agresor y transformándose
a sí mismo de amenazado a amenazante”. Es una forma de ganar
autodominio y dignidad. Sun
Tzu en su libro clásico “El arte de guerra”
sostiene que el enojo
nunca es un consejero bueno: “un gobierno no debe movilizar un ejército
motivado por el enojo y los
líderes militares no deben provocar la guerra movidos por la ira”
[xxiv]
. Sun Tzu, como
experto de guerra, era muy consciente de los efectos negativos
de la rabia y el odio. Según
el psiquiatra Fitzgibbons
[xxv]
el enojo va asociado con un alto grado de tristeza
porque expresa el fracaso de los otros a satisfacer las necesidades
básicas de amor, el aprecio y la justicia. Hay tres mecanismos básicos
con las que las personas reaccionan
a la rabia: la negación consciente o inconsciente, la manifestación
agresiva, y el perdón. En la niñez temprana nosotros nos acostumbramos
a negar el enojo y por consiguiente todos nosotros nos quedamos con
un equipaje de enojo inconsciente desde pequeños. El resultado natural de enojo es el deseo de
venganza. Este deseo de vengarse no disminuye hasta que esos sentimientos
se aceptan y se sueltan. Sin
una decisión consciente de reconocimiento y abandono, el enojo permanece
y se acumula para hacer erupción en el futuro. La
psiquiatra Aaron Beck
[xxvi]
sostiene que los
pensamientos son responsables de los sentimientos. Cuando las
personas cultivan pensamientos de rabia y odio, entonces igual serán
sus sentimientos y por lo mismo sus acciones. Esta acumulación de
pensamientos normalmente sigue ciertos modelos: homogeneización del otro (todos ellos son
malos), deshumanización
(esas no son personas sino
simplemente objetos), y demonización
(esos enemigos son la encarnación del eje del Mal). 4.
El proceso de perdón y reconciliación La
gran mayoría de los expertos insisten en la complejidad del ejercicio
del P&R precisamente porque debiera incluir elementos cognitivos,
emocionales, conductuales y espirituales. La definición de P&R que adoptemos condiciona el proceso. Aquí se adopta la definición de perdón propuesta por Enright, Freedman and Rique [xxviii] : “es la voluntad para dejar de lado el derecho al resentimiento, al juicio negativo y a la conducta indiferente hacia uno mismo o hacia otro que nos ha injustamente ofendido, y más bien alimentar sentimientos de compasión y generosidad hacia uno mismo o hacia el ofensor”. Como
anota North
[xxix]
“lo que se anula con el perdón no es el crimen
sino el efecto distorsionador de la relación con la víctima, de tal modo
que ello no le siga perjudicando su autoestima” Básicamente los expertos
coinciden en algunas etapas mínimas necesarias para llegar al perdón.
North, Enright y su Grupo de Estudio del Desarrollo Humano proponen
4 fases subdivididas en 20 pasos. Esas fases son: catarsis, decisión,
acción y resultados
[xxx]
. En la fase preparatoria se busca crear primeramente
un ambiente de seguridad o de simpatía
pues las víctimas de violencias normalmente se sienten prisioneras del miedo. La música, los ejercicios de relajación, la
danza, yoga y todo lo que ayuda a controlar la fisioneurosis, son
ayudas importantes. En la fase de catarsis se trata de ayudarle a las victimas a recobrar el
autocontrol, el respeto de si mismo, y el sentido de autodominio.
Es importante aquí hacer consciente a las víctimas del problema del
replay cognitivo que constantemente recuerda la ofensa y recicla el
veneno causado por ella. Es significativo poderle dar un nombre a la ofensa pues ello ayuda a recuperar el dominio sobre
las cosas. Igualmente es
importante que la persona pueda darle sentido a su sufrimiento recobrando
así estructura moral y por lo mismo dándose
un renovado sentido de dirección
en la vida. Un paso fundamental es el de hacer
memoria y contar la historia. Es un momento privilegiado de catarsis. No sin
razón la cultura judeo-cristiana es la cultura de la memoria
[xxxi]
. Expertos como el psicoterapista Ruth Bersin aconsejan
que este ejercicio de hacer memoria se haga tan al vivo como
posible pues le ayuda a la víctima a recobrar el control sobre su
propia vida
[xxxii]
. La técnica de la inundación
y el método del testimonio pueden
ser particularmente útiles. Los ejercicios de la sicología experimental
son también una ayuda importante
[xxxiii]
. La fase de decisión implica introducir
el concepto de justicia restaurativa hacia el ofensor. Se motiva
entonces a practicar el difícil ejercicio de la compasión. En la fase de la acción se le ayuda a la víctima a romper cadenas y soltar la barca de la vida para navegar con libertad y alegría. En esta etapa juega especial importancia la reconexión intencional con la comunidad y con el grupo. Es como el compromiso de renovación y vida nueva. La proyección al futuro triunfa sobre la esclavitud del pasado [xxxiv] . Los ejercicios de proyección de vida pueden ser ejercicios muy útiles, según el ambiente cultural de las personas. El mismo uso de mantras (por ejemplo: “sé que tengo dominio sobre mi mismo” ) puede también tener su efecto positivo. La secuencia y el tiempo de estas fases depende de cada grupo. La constante observación, la evaluación, la sabiduría y el sentido común son los mejores consejeros. La
reparación es un medio formidable para perpetuar la memoria de la
ofensa y para ganar control sobre ella. Más que el valor de la reparación
lo que en últimas cuenta es también el rito
con el que se hace. Con razón el rito de reparación de la Eucaristía
en la Iglesia Católica sigue teniendo importancia singular. Sin embargo,
la justicia implica también el concepto de solidaridad
y de compasión. De hecho,
para Douglas Stern compasión es la expresión
más directa de la sabiduría
[xxxvi]
. Con buenas
razones el símbolo de la cruz es el centro de la fe cristiana. La
cruz es la sabiduría de la compasión. Estos elementos un poco irracionales
en el proceso del P&R se convierten en elementos importantes
pues la racionalidad solamente no es suficiente para explicar
procesos tan complejos. Es lo que Pruitt y Rubin llaman la escogencia estratégica
[xxxvii]
. Tanto en la
Escritura Hebrea como Cristiana, Dios
es un Dios de compasión...lento a la cólera y rico en misericordia.
La historia de Caín es un maravilloso ejemplo de todo ello. Igual
con la historia de José que es vendido por sus hermanos. José logra
vencer el rencor del pasado y le da a su hijo el nombre de Manases
o sea hecho
para olvidar
[xxxviii]
. En el evangelio de Lucas (7,36) encontramos el
mismo mensaje: “sed misericordiosos como vuestro Padre celestial es
misericordioso”. El Premio Nobel de Paz,
Elie Wiesel sugiere que la compasión tiene que convertirse en un elemento
importante de la sociedad actual. Sin compasión no hay verdad y por lo mismo no hay paz
[xxxix]
. Borris y Diehl han hecho un significativo resumen de lo que ha querido ser esta reflexión: “si las personas y las organizaciones no pasan a través de un cambio psicológico para aprender a perdonar, entonces el resentimiento y la amenaza de guerra continuarán” [xl] . Como bien lo subrayó ya Hannah Arndt, el perdón es liberarse de la irreversibilidad del pasado. Se hacen acuerdos entonces para cancelar la impredictibilidad del futuro. Así estos dos impostores de la humanidad quedan vencidos y se abre el camino a un cambio radical de la cultura y de la sociedad [xli] Justicia por
lo mismo, no se refiere solamente a la justicia retributiva sino también
a la justicia restaurativa. Es recuperar la dignidad de la otra persona
[xlii]
o como lo define Dickey, es restaurar la totalidad
de la sociedad
[xliii]
. El acento no es la el mismo crimen sino el
efecto relacional distorsionador que conlleva. Dickey insiste
(y esto sucedió antes de que USA reaccionará violentamente contra
Afganistán o Irak) que la sociedad actual está caracterizada más por
la emoción que por la reflexión y la compasión. Busca entonces
aquellas emociones fuertes que le da la criminalización y el
desahogo de los instintos de venganza y castigo. En cambio, el nuevo
paradigma de la justicia restaurativa le apunta no al castigo sino
a la restauración de las victimas. La sabiduría antigua de
los Salmos, específicamente en el salmo 85, resume maravillosamente
esta teoría: “la verdad y la misericordia se encuentran, la justicia
y la paz se abrazan” . Normalmente,
una de las primeras necesidades de las víctimas de violencia para
resolver su rabia es que exista un grupo humano que sepa de su dolor
y de la injusticia que se les
infligió
[xliv]
. Los grupos
ofrecen los elementos indispensables básicos para facilitar el proceso
de sanación través del P&R: la seguridad, un ambiente de pertenencia,
un público que reconoce la injusticia y el dolor de las personas,
relaciones de poder alternativas, un nuevo sentido de ley y orden,
y el liderazgo de los animadores locales. Además, en los grupos, los problemas son colocados
e interpretados en su debido contexto
[xlv]
. El psicólogo clínico Worthington
sostiene que “el tratamiento basado en la empatía puede producir más
perdón que no el tratamiento de perdón a nivel racional. Igualmente el tratamiento a nivel grupal tiene
mucho más efecto que el perdón tratado a nivel individual
[xlvi]
. También Perkins afirma que “la educación para
paz se hace el mejor por los métodos participativos”
[xlvii]
. Y Herman insiste que la solidaridad de un grupo provee no solo la
protección más fuerte que se puede imaginar contra el terror y la
desesperación sino también el antídoto contra las experiencias traumática
[xlviii]
. Los Grupos le ayudan a los individuos
a proyectarse a ideales más altos y no quedarse en sus problemas.
Estos mismos grupos le ayudan a las víctimas a recuperar su confianza en Dios, en las instituciones y en las personas
[xlix]
. En
el jergo popular son consideradas actividades ingenuas. Para muchos,
actividades imposibles. Unos aceptarían el perdón colectivo (como
en el caso de Sudáfrica) pero no perdón individual. Otros creen que
se trata solamente de un proceso artificial muy frágil
que no hace más que reflejar los deseos de los terapistas y
de una tradición cristiana.
[l]
Allí, el
Perdón y la Reconciliación son vistos como justicia barata y espiritualidad
idealista. Sin embargo, un numero creciente
de autores creen que el Perdón y la Reconciliación es un poderoso
instrumento social para disminuir el sufrimiento emocional, mental
y físico de las victimas. Psiquiatras, psicólogos
y trabajadores sociales comienzan a estar cada vez más entusiastas
acerca de los buenos resultados que produce el
ejercicio del Perdón y la Reconciliación. Fitzgibbons subraya
que el descubrimiento del poder sanador del P&R
se puede muy bien comparar con el descubrimiento de las Sulfas,
de la penicilina, del Prozac y del Ritalin.
[li]
En las palabras
de Desmond Tutu: “El perdón es una absoluta necesidad para la continuación
de la existencia humana. Sin perdón y sin reconciliación no tiene futuro
la humanidad. En los próximos años, cuando posiblemente se firmen
acuerdos de paz con los grupos alzados en armas, Colombia podrá ofrecerle
al país la riqueza de una practica
acumulada de manejo del Perdón
y la Reconciliación. Sin Perdón y Reconciliación no hay paz!!! El
Perdón y la Reconciliación son además un humilde reconocimiento de
la limitación humana y por lo mismo de la necesidad que tenemos unos
de otros. Es gracias al perdón que entendemos la poderosa fuerza del
amor. El sueño de Isaías algún día se hará realidad:
“serán vecinos el lobo y el cordero, el leopardo se echará con el
cabrito, el león comerá pasto con los bueyes y los bebés jugarán con
las serpientes” (Isaías 11,7). Esa
es talvez la imagen más completa de lo que significa el perdón y la
reconciliación! EndNotes
[ii]
En adelante, usaré la abreviación
P&R en lugar de perdón y reconciliación.
[iii]
La teoría y la práctica
del Perdón y la reconciliación, en buena parte fue el resultado
de 15 meses de conversatorios semanales con un grupo multidisciplinario
de profesionales (Psicólogos, psiquiatras, sociólogos, politólogos,
economistas entre otros) de la Universidad de Harvard, durante el
período Octubre/99 a Febrero 2001.
[iv]
Ver Enright Robert and North
Joanna, Exploring forgiveness,
Madison, University of Wisconsin Press, 1998, pp. 3-4. Varios autores
subrayan que de la época de San Agustin hasta la década de 1980
habían solamente 170 titulos en ingles sobre el tema del perdón
interpersonal.
[v]
Ver Mc Fadden, Thomas, Liberation, revolution and freedom, theological
perspectives, Seabury Press, 1975, pp. 87-109.
[vi]
Sobre este tema
ver John Dollard’s,
Frustration and aggression, (1939) and
B.F Skinner’s, Beyond freedom
and dignity (1971).
[vii]
Wranghan, Richard and Peterson,
Dale, Demonic males.
Apes in the origins of human
violence, New York: Mariner Books, 1996. Ver especialmente
las páginas 231-251. Otros autores importantes son Frans de Waal
con su libro Peacemaking among
primates (1989), y Brian Ferguson quien coeditó
con Neil Whitehead el libro War
in the tribal zone: expanding states and indigenous warfare
(1992).
[viii]
Ver Greider, p. 25.
[ix]
Ver Greider Kathleen, Reckoning with aggression, theology, violence
and vitality, Louisville, Kentucky, Westminster Press, 1997,
p. 22 y la nota
34.
[x]
Ver Berkowitz Leonard, Aggression: a social psychological analysis,
New York, McGraw-Hill, 1962 citado por Greider p. 124.
[xi]
Ver Thomas Mc Fadden. Liberation, revolution and freedom, theological
perspectives, New York, The Seabury Press, 1975 p.28.
[xii]
Ibidem,
pp. 30-31, 44 and 182.
[xiii]
Hicks Donna, Intractability, Conferencia
en PICAR Seminar, ent Wheatherhead
Center for international politics, Harvard,
Octobre 23, 2001.
[xiv]
Moore Thomas, Care of the soul. A guide for cultivating depth
and sacredness in every day life.
New York: Harper Perennial, 1992, pp. 155-175.
[xv]
En Shriver Donald W, An ethic for enemies, forgiveness in politics,
Oxford, Oxford University Press, 1995, p.ix.
[xvi]
Galtung, J, Three realistic
approaches to peace: peacekeeping, peacemaking and peace building. In
Langoholtz, op.cit, p.
10.
[xvii]
Kimmel
P. R. Cultural and ethic issues, in Schriver,
op. cit., p. 62. Se refiere al aso al caso
de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas donde el encuentra
un buen numero de limitaciones.
[xviii]
La trilogía dramática la
conforman Eumenides, las Céforas y
Oresteia. Dos hermanos, Thyestes y Atreus se hacen enemigos.
Thyestes viola la mujer de Atreus,
quien se venga matando los dos hijos de Thyestesy sirviéndo su carne
en un banquete en honor a su padre.
[xix]
En Shriver, p/19. 22.
[xx]
Connell R.W. Arms and the man, using the new research on
masculinity to understand violence and promote peace in the contemporary
world, paper for UNESCO meeting, Oslo, September 1997.
[xxi]
Ibidem, p. 7.
[xxii]
Perkins Edward J. The psychology
of diplomacy, conflict resolution in a time of minimal or unusual
small scale conflicts,
in Langoholtz Harvey Ed. Psychology
of peace keeping,
Westport, Praeger, 1998, p. 46.
[xxiii]
Worthington L. Everett,
Ed. Dimensions of forgiveness.
Psychological research and theological perspectives, Philadelphia, Templeton Foundation Press,
1998, pp. 119-123.
[xxiv]
Sum Tzu, The art of war, London, Oxford University
Press, 1963, p. 166.
[xxv]
Fitzgibbon Richard, Anger and the healing power of forgiveness,
in Enright, op. cit.,
63-64.
[xxvi]
En Aaron T. Beck, Prisoners of hate. The cognitive basis of anger,
hostility and violence, New York, Harper Collins, 1999, pp.
x-xv and 17-18.
[xxvii]
Judith Herman, Trauma and
recovery: the aftermath of violence from domestic abuse to political
terror,
[xxviii]
Enright Robert, Freedman
Suzanne, Rique Julio, Interpersonal forgiveness in
Enright R and North J. Exploring forgiveness, Madison, University of Wisconsin Press, 1998,
op.cit,
pp. 46-47.
[xxix]
North Joanna, The ideal of
forgiveness: a philosopher’s exploration, in Enright
and North, op.cit. pp. 17-18.
[xxx]
Ibidem, p. 21.
[xxxii]
Ruth Bersin es una psicoterapista
que trabaja en Boston. Referirse a: International Conference on
Reconciliation, pp. 25-28 October, 2000 at Andover Newton Theological
School.
[xxxiii]
Algunos ejercicios muy sencillos
pueden ser: la silla vacía, el talego de boxeo,el sicodrama,
el dialogo de escritura con las manos, pintar. Estas actividades
son desarroladas por la psicoterapista Amanda Curtin, en conferencia
en PICAR (Harvard University), 12
March, 2001.
[xxxiv]
Bersin Ruth, at International Conference on Reconciliation,
25-28 October, 2000 at Andover Newton Theological School. 52
Pensamientos muy inspiradores se encuentran en M.
Ignatieff, The Warrior's
Honor: Ethnic War and the Modern Conscience,
[xxxvi]
Sturn Douglas, Solidarity and suffering. Towards a politics
of relationship, New
York, State University of New York Press, 1998.
[xxxvii]
En Pruitt Dean and Rubin Jeffrey, Social
conflict. Escalation, stalemate and settlement,
[xxxviii]
Deut. 32, 41-51.
[xxxix]
Conversación personal con
Elie Wiesel on 10-04-01 at Boston University, School of Theology.
[xl]
Borris Eileen and Diehl Paul, Forgiveness, reconciliation and the contribution of international peacekeeping,
in Langholtz op.cit, p. 208.
[xli]
Citado por Shriver, op.cit., p. 34.
[xlii]
En Guatemala the Historic
Clarificatory Commission as part of the agreements signed in December/1996
in Guatemala recommended several measures
to promote reconciliation and end with impunity: reforms
to the judiciary and security apparatus, reparations for victims,
the implementation of a policy of exhumations in the hundreds of
clandestine cemeteries, an administrative purge of the armed forces.
In Human Rights Watch, World Report 2000, p. 130.
[xliii]
Dickey, Forgiveness and crime,
in Enright op. cit.,
107. For Prophet Amos (5, 24), there is difference between Mispat
and Sedaqa. Mispat
is justice applied by the judge. Sedaqá
is justice applied by the Just Person and entails the concepts of
mercy, compassion and understanding.
[xliv]
Martha Minow, Between vengeance and forgiveness:
facing history after genocide and mass violence, Boston: Beacon Press, 1998.
[xlv]
See Chambers Liza, Strategic choices in the design of truth commissions:
promoting victim healing, Masters Thesis at Kennedy School of
Government, Harvard University, April 29th, 2000, pp.
26-27. Chambers mentions some authors who sustain this
thesis.
[xlvi]
Worthington Everett L., The
pyramid model of forgiveness, in Worthington Everett L, Editor,
Dimensions of forgiveness, psychological research and theological perspectives,
[xlvii]
Ibidem, p. 9, Perkins
Edward J., The psychology
of diplomacy, conflict resolution in a time of minimal or unusual
small scale conflicts,
en Langholtz Harvey
Ed. Psychology of peace keeping, Westport: Praeger, 1998.
[xlviii]
Herman, op.cit.,
p. 207 and p. 214.
[xlix]
Herman, op.cit., p. 58
[l]
Ver particularmente Flanigan Beverly,
Forgivers and the unforgivable in Enright,
op. cit., pp. 95-98.
[li]
Ver Fitzgibbons in op. cit., pp. 71-73. Réf.: Texto y pedido de publicación
del autor. Seminario de SEDOS. Mayo 2004. |